Archivo mensual: abril 2011

Capítulo 4. La guitarra rellena (lo que el grupo le ha dejado).

Observemos detenida y desglosadamente una parte en particular de un tema cualquiera:

El oyente clama: “Ahora viene el solo”, y, consecuentemente, coloca sus manos en posición guitarrista y mueve los dedos a lo largo y ancho de un mástil virtual, que de ser real, tendría un número de cuerdas y una anchura digna de examen de grado de luthier. Eso sí, sólo tendría dos o tres trastes en la zona de graves, y otros dos o tres en la zona de agudos. Qué casualidad, como la del guitar hero…

Analogías al valor comercial de la figura del músico aparte, centrémonos en el solo. El solo lleva una base de guitarra (algo así como la mozzarella en la pizza (pan y tomate serían bajo y batería, por supuesto)), más una guitarra más, para darle consistencia. Además, algún arreglo a la base, que le dé colorcillo (digamos, un poco de óregano). El solo en sí serían el resto de ingredientes, que le dan el nombre al resultado en sí. ¿Quieren saber cuáles son los propicios? ¿Acaso van a grabar un solo y quieren ajustarse al sabor de su estilo, o pretenden abrir una pizzería con guiños al mundo de la música? Entonces, los más adecuados componentes de sabor serían:
 

Solo de rock: carne picada, un poco de cebolla, pero tampoco demasiada, y maíz (si es rock sureño).
Solo de funk: pollo suave (smooooth), doble de queso, nena. Y aceitunas (negras, por supuesto).
Solo de funk-rock: pimientos rojos picantes.
Solo de metal: cebolla, mucha cebolla, y debe tener mayor grosor que el resto de pizzas. Se cuece en los hornos del averno.
Solo de punk: carne pa la picadora, resina, agua y ajo.

 
Aderécese (a usted) con una cerveza, y una botella de Jack Daniel´s, aunque solo sea por aparentar. Ahora, adivinen dónde comemos.
 

4.1. Menú del día 4 (Foster´s Hollywood; 19-02-2011):

– Primer plato: Bacon cheese fries, y unos panes de esos con cosas.

– Segundo plato: Hamburguesa.

– Sin postre, directamente al café y al orujo (Chus pide pacharán, y Andrés crema de orujo)

 
Ahora que conocen nuestros menús, se imaginarán sus consecuencias. Pues imagínenselas en un solo sofá con un aforo máximo de dos personas…
 

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Así que éste es tu grupo…

¿Por qué sacar una canción, avisarla, tenerla guardada, y por qué soltarla? La respuesta es simple y directa: porque lo estabais deseando. ¿Tenemos acaso el poder de haceros desear lo que decidamos haceros desear? Ni mucho menos, y quien diga lo contrario vive una fantasía marketiniana con cierto aroma a precipicio. La razón de una respuesta tan directa y pintona es que nosotros lo estábamos desando aún más, y, por mucho que queramos aparentar estar ajenos a la sorpresa, eso se huele, se dice, se sabe… en definitiva, se transmite.

La parte que ha cambiado de esta teoría es el número de maneras que existen para probarla. Ahora no sólo podéis acceder al tema según nosotros decidamos descubrirlo, es más, en el minuto siguiente a descubrirlo. Es más, en ese minuto alguien se te puede haber adelantado. Esa inmediatez que caracteriza a la información en años que empiezan por veinte también actúa al transmitir ese deseo que antes mencionaba. Vosotros podéis ver cómo nosotros estamos ansiosos por descubrir el primer trozo de todo este esfuerzo. Generamos esa expectativa como salida a nuestra propia impaciencia, como intento de transmitir lo deseosos que estamos de que salga el tema, y de no cergar nosotros solos con ese cosquilleo. Por eso el botón se llama “Compartir”.     

 

En definitiva, la propia espera acaba convirtiéndose en un evento en sí, tiene su identidad, y es un episodio que puede ser casi tan fuerte como el clic que le da fin. Se nota sobre todo cuando ya ha pasado, ha estado genial estar atentos entre todos los que hemos sido a un punto en concreto. Haber generado la paciencia suficiente como para estar deseosos, como para disfrutar de estar presente en una espera. Todo sigue pareciéndose a un concierto. Nosotros ofrecemos, pero no podemos asegurar quién es el que tiene más ganas de recibir, el público o el grupo. Somos tan creadores como respuesta.Así pues, esta aventura que nos ha llevado hasta ayer a las 23:59 de la noche (dato metafórico, por supuesto) es tan parte nuestra como vuestra, eso que habréis escuchado si ponéis http://www.noiah.com es tan nuestro como vuestro, por eso podéis entender lo que oís, y por eso os sentís, si os fijáis, como el único que puede escucharlo, pues eso que estáis oyendo es vuestro granito de arena, vuestra duna, vuestra playa. Cada uno aporta la suya. Y todo este tiempo hemos estado haciendo que no parase de llegar viento con más y más piedras deshechas. ¿A que ha sido divertido? Pues sentíos libres de haber participado.