Archivo mensual: junio 2011

Tiene más de cierto incierto que concierto.

Y la siguiente pregunta, por lógica empujona, es siempre: “Y, ¿cómo conseguís todos esos conciertos?”, con una posible coletilla de “¿Os llaman de todos esos sitios para tocar?”. Bien, pues, vamos a intentar dar unas pinceladas a lo que de verdad ocurre. Que, evidentemente, y también malalechemente, no es que nos llamen las salas para tocar.

Lo primero que hay que hacer es buscar los sitios en que se puede tocar. Y, ¿cuáles son éstos? Agárrese, señora, que vamos allá:

 

– Salas. (1)
– Festivales (grandes, pequeños, monogrupales). (2)
– Bares. (3)
– Fiestas de barrios, distritos, ayuntamientos. (4)
– Centros Culturales, asociaciones, CSOs, CSOAs, CSAs… (5)
– Parques con escenario – Parques sin escenario. (6)
– Celebraciones: bodas, concentraciones moteras, aniversarios de. (7)
– Estadios. (8)
– En la calle. (9)

Una vez determinados los sitios en los que se puede tocar, se debe pensar en cuáles se quiere tocar, y por qué. Es posible que esa sala de Vigo suene de maravilla, y entre un montón de gente, pero, claro, ir hasta Vigo consume una no menospreciable suma de dinero en queroseno destilado, y no sé yo cuántos vigueses habrán oído hablar de Noiah, más allá de la coincidencia fonética con la ría gallega. Bien, está claro que tocar en Vigo tiene que molar, pero aún no nos lo podemos permitir.

Entonces, una vez que tenemos los sitios en los que, a un nivel realista, podríamos ofrecer buen rock´n´roll, ahora sólo hay que… ¿qué se hace ahora? Bueno, pues se le manda un cd y a esperar respuesta… un día, dos días, una semana… quizás es mejor si le escribo también un e-mail… un día, dos días, una semana… claro, el e-mail no es un efecto inmediato, llamaré por teléfono… una llamada, dos llamadas, tres mensajes en el buzón de voz… bueno, pues me voy a tener que acercar y hablo con él o ella en persona… esta es la dirección, tiene que estar por aquí… “¿Perdone, la sala Molando?” “¡Pero si eso cerró hace año y medio! Ahora hay un lidl, ¡y qué ofertas!”.

La cosa puede ir mejor, y dar con quien está al cargo. En ese caso tendrás que preguntar por una fecha. “Ya te llamaré”. Insistirás. “Os tengo en mente, te llamo esta semana”. Insistirás. “¿Cómo dices que se llamaba el grupo?… No, no tengo ningún cd vuestro. Envíamelo, por favor, y os doy una fecha”. Se lo enviarás, y llamarás. “Lidl, ¿dígame?”.

En fin, que conseguir una fecha es más difícil de lo que parece, y requiere altas dosis de paciencia, persistencia, y saldo. Para nosotros, por suerte, hay al menos dos personas a quienes no les falta en absoluto de una o dos de estas cosas. Son nuestros consigue-fechas o generadores de bolos, y son gracias a quienes no dentro de mucho en Vigo nos verán llenar sus salas.


La Gira.

Y, después de la eclosión volcánica del 20 de Mayo, y el subsiguiente descanso de los 10 días estipulados por convenio según el sindicato de miembros ante la patronal Noiah, llega el siguiente punto. Y este no es más que conseguir que se nos oiga hasta en la granja de playmobil. Tocar, tocar y tocar. La idea con la que más de un infeliz atraviesa la puerta cada viernes, para luego descubrir que lo que le toca tocar es lo que siempre acaba tocando. No se crean, no es tan distinto en el caso de la música.

Verán, Noiah se embarcará durante los siguientes meses en una continuada puesta en escena para dar toda la tralla posible a esa cosa circular con canciones que tanto trabajo les ha costado. Claro, un montón de conciertos, ¿una gira? A muchos nos gustaría llamarla así, claro que sí. Pero no sé si nos estamos contraponiendo a algún punto importante de ese concepto.

Una gira es lo que hacen los músicos (hasta ahí correcto) y los grupos (ups! éste era el correcto) cuando realizan una serie de conciertos alrededor de una región, país, continente o mundo, para acabar volviendo a la ciudad en la que se afincan. Más que una gira se debiera llamar una vuelta. O giro, o tour ¡aaanda! Ahora lo pillo, claro… Pero, aun así, en el caso de los grupos… como decirlo… esos en los que el mayor capricho extravagante que podemos exigir en los conciertos es una regleta, lo normal es que tengas que volver al local después de cada concierto. Así que, más que ir de una ciudad a otra, se trata de: ir a una ciudad, volver al local, ir a otra ciudad, volver al local, ir a otra…

Así que sería un rebote continuo. Tanto, que, en vez de tener forma circular por el hecho de rodear el mundo a base de conciertos y acabar en el punto inicial, en nuestro caso, según google, tiene esta forma:


Sé lo que están pensando: “¡Pero… pero… pero… eso tiene forma de…!”. Así es, amigos, Noiah no se va de gira, se va de neurona. Bueno, puede que sí me lo esté llevando un poco a mí terreno, pero no me digan que no tiene toda la pinta. Espero, pues, que nos podamos ver en algún impulso nervioso durante este mes. Un abrazo!