Archivo mensual: julio 2011

El octano no tiene amor al arte.

“¿100 dólares? ¡Eso es calderilla para un tejano!” Así sentenciaba en una conocida serie de animación televisiva uno de sus bien aprovechados y siempre cómicos secundarios. Pero, ¿por qué este soporte para sombreros de vaquero y vestimenta de refuerzo de estereotipo tiene todo ese capital? La respuesta, como siempre, entra en dicotomía: o bien gana mucho dinero, o bien ahorra mucho y muy bien.

Pensaremos que el tejano medio de los que despacha los dólares de cien en cien no es precisamente ahorrador. Y, ¿qué tiene Tejas que genere tanto dinero? Ni la comida tex-mex ni los discos del grupo liderado por Sharleen Spiteri poseen una patente tan competitiva, ni derivan los beneficios a los ciudadanos del estado, que posee una buena cantidad de tierra que no sirve para mucho. Hasta que cavaron bien hondo, claro. Sin duda, es una ironía que uno de los espacios de mayor defensa del creacionismo saque una economía tan fuerte de una de las mayores fuentes de defensa para los evolucionistas. En fin, el que los animales “antediluvianos” palmaran de manera tan particular les ha dado la oportunidad de recoger, almacenar y vender buenas cantidades de petróleo.

                                                           Me encanta este tipo.

Uno de los usos del petróleo es fabricar gasolina, que puede venderse, y la verdad es que es un negocio que reporta buenos beneficios. Ese petróleo se vende, por ejemplo, a España, donde la gente lo utiliza, en forma de gasolina o gasóleo, para mover sus Volkswagen, BMW, Volvo, Fiat, Skoda… y demás maquinaria que no fabricamos. Entre ellos, hay tres de estos coches que desplazan a cinco humanos que, a falta de anillos para invocar al Capitán Planeta (nadie quería ser “corazón”), decidieron fundar una banda, con la que se mueven allá donde el rock les necesite.

Claro, el rock puede necesitarles en muchas partes (el pobre está muy necesitado), así que, ¿cómo llegar a todas ellas? Está claro que la flota noiah, con sus cinco miembros y sus más de cinco trastos, tienen unos requerimentos de gasolina a tener en cuenta. No es que la gasolina sea un problema, pero pagarla es un handycap, no hay duda. E interviene en el que dé tanta rabia no poder ir y venir a todos los conciertos que podamos, o más bien en que no podamos ir y venir a todos los conciertos y dé tanta rabia. Hasta aquí, nuestra respuesta al “así os dais a conocer”. Pero, como, por otro lado, nuestros beneficios y gastos no son ni mucho menos sólo monetarios, vamos a seguir yendo y viniendo de todos los lugares en que el rock nos necesite. Puede que sea una pena para el conductor madrileño que los dinosaurios de la meseta se extinguieran de manera distinta a los tejanos, pero, que nadie se equivoque, la música cuesta más esfuerzo que dinero, más esfuerzo que gasolina, y no necesita de ninguno de ambos para generarse. Y siempre, siempre, da beneficios.