Archivo mensual: septiembre 2011

Enseguida volvemos.

 – Y los Noiah volvieron de todas sus aventuras veraniegas.

– Y, ¿se lo pasaron bien?

– Claro, pequeño, claro. Iban en su autobús noiah a pasar los días por los escenarios, discutiendo sobre grupos, estilos de música y derechos de autor, mientras degustaban los manjares que la comida regional española les provenía.

– ¿Por qué no iban en su jet privado, abuelo?

– Porque ninguno de ellos tiene el título de piloto, y porque las ganancias no cubrían el gasto de gasolina de los motores de su avión.

– Pero, entonces, ¿conducían ellos?

– Claro, muchacho, claro. El dinero de los conciertos de fuera no es suficiente para pagar a un conductor.

– Pero, si no podían pagarse un conductor, ¿cómo se pagaban su propio autobús?

– Veo que eres un joven muy espabilado. Hombre, quizás he exagerado un poco con lo del autobús, es más bien un apelativo cariñoso para un vehículo de alta capacidad. Lo importante es que han podido viajar por muchas partes del país, conocer a gente y grupos maravillosos, y pasar muy buenos ratos que pueden mostrar a todos en las redes sociales.

– Pero, y ¿les montaban los amplis y se los recogían?

– Vamos, pequeño, a dormir, que si no vas a estar muy cansado. Mañana terminamos de grabar el solo, no te preocupes.

– Gracias, abuelo. Una cosa más.

– Dime, pequeño.

– ¿Puedo dormir con mi peluche del cubonoiah?

– Claro, chiquitajo, claro.

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