Archivo mensual: febrero 2012

Lo suficiente.

Los noiah están a puntito de tener todo grabado. Es como salir de un examen, estar contento por haber terminado, pero con el parásito que es la capacidad de reflexión, con el estómago tembloroso, esperando la última nota. Y nunca mejor dicho.

Mientras tanto, uno vuelve a trabajar, ensaya, recuerda hacia qué lado movía la pierna cuando no calculaba lo que tocaba, a la espera de que, un buen día, una llamada avise de que las notas provisionales ya están en el tablón. Y, como la asignatura de la que nos examinábamos la impartíamos nosotros, habrá que ir a revisar el examen. 

Resulta que es un examen conjunto, donde cada uno escribimos la parte de la respuesta que es de nuestra especialidad. El que recoge el examen las pone en orden y hace que los párrafos tengan sentido. Pero, claro, como cada uno responderíamos de una manera, no paramos de decirle: “esto va antes”, “esto con mas sangría”, “esta parte la pones en negrita”. Y, además, lidiando con nuestras propias diferencias sobre qué es lo correcto: “no, yo creo que sí”, o insistiendo si estamos de acuerdo: “sí, yo creo que no”.

 Con nuestro examen relleno entre los seis, lo levamos al examinador. Es un montón de gente que recibe examenes por todos lados, así que hay que darle uno bien decente y que se lo lea de arriba abajo. Pues nuestro miedo no es a que use el boli rojo, sino a que lo amontone con otros cuantos y pase a ver el siguiente examen. Claro, que siempre nos quedará el de prácticas.

Dedicado a esos estudiantes que se atreven a tener un grupo de música.

Anuncios